Restaurantes que he vivido
Can Cargol
No es fácil encontrar restaurantes de cocina tradicional en las dos grandes ciudades españolas, Madrid y Barcelona, con una buena relación calidad-precio, así que siempre supone una alegría descubrir un local en el que esta ecuación se cumple rigurosamente.
El Can Cargol de Barcelona es uno de ellos. Un restaurante especializado en cocina catalana que rinde tributo en su denominación (casa del caracol) y en sus fogones a ese molusco gasterópodo que cuenta con muchos devotos por estas latitudes.
Pero el Can Cargol va más allá de los tradicionales caracoles a la llauna, como puede verse de un rápido vistazo a su carta, y nos ofrece como especialidades Carnes a la brasa, diferentes recetas de Bacalao o Productos de temporada como los Calçots, Carxofes o Rovellons.
Aquí el visitante es recibido en un escenario amable, tradicional, sin lujos, pero con pinta de ser un lugar en el que se come bien, con esa parrilla magnífica que se vislumbra al fondo del local. El Pa amb tomàquet es lo primero que encuentra el comensal cuando aterriza en la mesa. Ensaladas, Escalibada, Verduras a la plancha o unos magníficos Chipironcitos con alubias son una buena manera de comenzar la comida.
El carnívoro tiene a su disposición una cuidada oferta, encabezada por las Carnes a la brasa y con algún guiño a la cocina castellana, como ese Cordero al estilo Segovia que se anuncia. Las Brochetas, que son enormes y se presentan ante el comensal de un modo original, resultan también una magnífica elección. Como el Bacalao servido en diferentes versiones: a la llauna, a la donostiarra.
Los postres, con la Crema catalana como buque insignia, forman parte también del recetario popular catalán. No esperen tampoco grandes novedades en la modesta carta de vinos. El servicio es algo acelerado, pero la oferta gastronómica merece la pena, más aún cuando observamos la ajustada cuenta que nos llega a la mesa.
Agosto 2010.
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